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sábado, 9 de marzo de 2013

Justina o los infortunios de la virtud

Tiene mucho que no pasaba a plasmar alguna cosa interesante (o por lo menos de mi interés) por aquí. Acabo de regresar de un coloquio internacional excelente, sobre "Máscaras Psicosomáticas y el Dolor Afectivo". La mayoría de los temas tocados, tenían un enfoque psicoanalítico, y puedo decir que mientras me voy adentrando al Psicoanálisis me va agradando más, sólo es cosa de que quien te lo enseñe lo haya aprendido bien.

Por otra parte, quería compartirles un fragmento del famoso y primer libro escrito por el Marqués de Sade "Justina", que, a mi forma de ver, toca puntos muy importantes de su época (y que aún arrastramos) como la religión, política y sexualidad; aunque se puede decir que si hablamos de religión y sexualidad de la actualidad, la gente suele ser un poco más abierta que en los años 1700. Y así es como comienzo a escribir ese increíble trozo de literatura.


- Bien, hija mía -le dijo-, ahora sabes hasta dónde llegan algunos hombres por satisfacer sus apetitos. Supongo que estás horrorizada.

- Por completo, señor -exclamó ella-. Totalmente.

- Todo esto sirve para demostrar -continuó él- que tu filosofía no tiene fundamentos. Lo explicaré: tú, por una parte dices: "esto es bueno, y voy a hacerlo", y la cosa en la que piensas suele llamarse "virtud". Por consiguiente realizas una acción virtuosa para conseguir un buen subjetivo, y crees que debes ser elogiada por eso. Por otro lado, yo digo "esto es bueno y voy a hacerlo", y la cosa a la que me refiero se le llama normalmente "vicio", por tanto llevo a cabo un acto vicioso... igual que tú, con el fin de lograr un bien subjetivo. ¡Y tú consideras que debo ser censurado por ello! ¿Es eso comprensible?

- Pero -dijo Justina-, su acto es vicio y el mío es virtud.

- Sí, mi amor, pero sólo ante tus ojos -atronó el fraile-. Ante mis ojos, mi acto es virtud y e, tuyo vicio. No soy capaz de imaginar nada más perverso que una muchacha que se rehuse a los placeres que su palpitante coño desea; para mí esa negación es detestable; y viéndolo de esa manera: mi virtud es tu vicio y viceversa. [...]

- No, Justina, como decía Séneca: De gustibus non est disputandum, lo cual significa que en gustos no hay nada establecido. Por eso, ¡qué obtenía es esa de castigar a un hombre sólo porque sus gustos no están de acuerdo con las leyes de su país o los convencionalismos sociales! Y las personas no parecen comprender; son incapaces de reconocer que los gustos nos son proporcionados por la misma naturaleza, y que nada podemos hacer para modificarlos. ¿A caso pidió el sodomita nacer así? ¿Es el erótico anal un pervertido por gusto? Claro que no. Entonces ¿qué derecho tiene la sociedad a exigir que cambie su conducta a costa de su propia felicidad?

- Pero, padre -contestó Justina-, si un hombre se abandonara libremente a sus pasiones, en nada se distinguiría de un animal salvaje.

- ¿Y podría ser eso una desgracia? -preguntó el fraile-. La naturaleza, creadora de los animales salvajes ¿puede despreciar sus propias creaciones?

- Pero los animales salvajes viven en completo desorden.

- Al contrario. Hay un orden de cosas bien definido en el reino animal. El tigre devora al lobo, el cual a su vez devora al cordero, y así sucesivamente; y el plan de la naturaleza consiste en conservar el equilibrio de las distintas especies. Pero el hombre, soberbio y arrogante, quiere por el simple hecho de decretar leyes, trastornar ese equilibrio, impedir que el asesino mate, que el fornicador fornique, etc., todo con el fin de moldear el mundo de la naturaleza según sus gustos y conveniencias.

- ¡Oh, padre! Jamás aceptaré doctrinas tan horribles.

- Claro que no -le contestó él agresivamente- ¿Y por qué? Porque tienes miedo de convertirte en su víctima, ¡y ahí la tenemos de nuevo! ¡la arrogancia humana! Vamos a cambiar de papeles y veremos si no cambias de idea. Pregúntale al cordero por qué se le permite al lobo devorarlo a él y responderá que no lo sabe; pero pregúntale al lobo para qué sirve la vida del cordero, y contestará: "pues para alimentarme a mí, naturalmente". ¿Y acaso no respondemos igual para justificar la matanza del ganado, pollos y cerdos? ¡Por supuesto que sí! Así que, ahí tienes tu moral: todo es según el punto de vista... eso y nada más...

martes, 22 de enero de 2013

Das Experiment (El Experimento)

Hace unos momentos, terminé de ver una película que vi por primera vez hace dos años y medio, la cual, quise ver de nuevo, debido a una plática muy amena que tuve con mi madre.

"El Experimento", es una película alemana (y gracias al cielo no es un churrasco), con una trama bastante interesante y pienso yo, una película que todos (o por lo menos la mayoría) de las personas debemos de ver; hablando principalmente de los roles sociales, y cómo si nos creemos una cosa, de verdad podemos cumplir con un objetivo que (en este caso) se nos propone. Les dejo el link para que la vean y analicen con sus propios ojos e ideas, esperando que de verdad les agrade.

http://www.youtube.com/watch?v=VOGyLLagHg4&feature=youtube_gdata_player

Por otro lado, les dejo un pequeño significado de lo que es el "rol social" para que se vayan adentrando un poco a la película y la comprendan mejor. Sin más, disfruten la película.

Rol social. Se refiere al conjunto de funciones, normas comportamientos y derechos definidos social y culturalmente, que se espera que una persona (actor social) cumpla o ejerza de acuerdo a su estatus social adquirido o atribuido. En todo grupo hay miembros de diversos status: unos de rango superior y otros de rango inferior, donde a cada uno corresponde un rol, es decir, un determinado comportamiento en presencia de otros. Así pues, el rol es la forma en que un status concreto tiene que ser aceptado y desempeñado por el titular. Algunos status conceden al titular ciertas inmunidades al desempeñar el rol, como por ejemplo, al enajenado mental se le permiten comportamientos que no se les permiten a otras personas. Si el individuo no desempeña su rol de la forma esperada, puede tener riesgo de exponerse a sanciones.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Los cuentos de hadas y el conflicto existencial

No soy muy fan del Psicoanálisis, pero este libro "Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas" me ha parecido muy interesante, y he decidido compartirles unos cuantos párrafos para que analicen un poco. ¡Buena suerte¡ disfruten ustedes.

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"Para poder dominar los problemas psicológicos del crecimiento —superar las frustraciones narcisistas, los conflictos edípicos, las rivalidades fraternas; renunciar a las dependencias de la infancia; obtener un sentimiento de identidad y de autovaloración, y un sentido de obligación moral—, el niño necesita comprender lo que está ocurriendo en su yo consciente y enfrentarse, también, con lo que sucede en su inconsciente. Puede adquirir esta comprensión, y con ella la capacidad de luchar, no a través de la comprensión racional de la naturaleza y contenido de su inconsciente, sino ordenando de nuevo y fantaseando sobre los elementos significativos de la historia, en respuesta a las pulsiones inconscientes. Al hacer esto, el niño adapta el contenido inconsciente a las fantasías conscientes, que le permiten, entonces, tratar con este contenido. En este sentido, los cuentos de hadas tienen un valor inestimable, puesto que ofrecen a la imaginación del niño nuevas dimensiones a las que le sería imposible llegar por sí solo. Todavía hay algo más importante, la forma y la estructura de los cuentos de hadas sugieren al niño imágenes que le servirán para estructurar sus propios ensueños y canalizar mejor su vida.

Tanto en el niño como en el adulto, el inconsciente es un poderoso determinante del comportamiento. Si se reprime el inconsciente y se niega la entrada de su contenido al nivel de conciencia, la mente consciente de la persona queda parcialmente oprimida por los derivados de estos elementos inconscientes o se ve obligada a mantener un control tan rígido y compulsivo sobre ellos que su personalidad puede resultar seriamente dañada. Sin embargo, cuando se permite acceder al material inconsciente, hasta cierto punto, a la conciencia y ser elaborado por la imaginación, su potencial nocivo —para los demás o para nosotros— queda considerablemente reducido; entonces, algunos de sus impulsos pueden ser utilizados para propósitos más positivos. No obstante, la creencia común de los padres es que el niño debe ser apartado de lo que más le preocupa: sus ansiedades desconocidas y sin forma, y sus caóticas, airadas e incluso violentas fantasías.

Muchos padres están convencidos de que los niños deberían presenciar tan sólo la realidad consciente o las imágenes agradables y que colman sus deseos, es decir, deberían conocer únicamente el lado bueno de las cosas. Pero este mundo de una sola cara nutre a la mente de modo unilateral, pues la vida real no siempre es agradable.
Está muy extendida la negativa a dejar que los niños sepan que el origen de que muchas cosas vayan mal en la vida se debe a nuestra propia naturaleza; es decir, a la tendencia de los hombres a actuar agresiva, asocial e interesadamente, o incluso con ira o ansiedad. Por el contrario, queremos que nuestros hijos crean que los hombres son buenos por naturaleza. Pero los niños saben que ellos no siempre son buenos; y, a menudo, cuando lo son, preferirían no serlo. Esto contradice lo que sus padres afirman, y por esta razón el niño se ve a sí mismo como un monstruo.

La cultura predominante alega, especialmente en lo que al niño concierne, que no existe ningún aspecto malo en el hombre, manteniendo la creencia optimista de que siempre es posible mejorar. Por otra parte, se considera que el objetivo del psicoanálisis es el de hacer que la vida sea más fácil; pero no es eso lo que su fundador pretendía. El psicoanálisis se creó para que el hombre fuera capaz de aceptar la naturaleza problemática de la vida sin ser vencido por ella o sin ceder a la evasión. Freud afirmó que el hombre sólo logra extraer sentido a su existencia luchando valientemente contra lo que parecen abrumadoras fuerzas superiores.
Este es precisamente el mensaje que los cuentos de hadas transmiten a los niños, de diversas maneras: que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la existencia humana; pero si uno no huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a dominar todos los obstáculos alzándose, al fin, victorioso.

Las historias modernas que se escriben para los niños evitan, generalmente, estos problemas existenciales, aunque sean cruciales para todos nosotros. El niño necesita más que nadie que se le den sugerencias, en forma simbólica, de cómo debe tratar con dichas historias y avanzar sin peligro hacia la madurez. Las historias «seguras» no mencionan ni la muerte ni el envejecimiento, límites de nuestra existencia, ni el deseo de la vida eterna. Mientras que, por el contrario, los cuentos de hadas enfrentan debidamente al niño con los conflictos humanos básicos.

Por ejemplo, muchas historias de hadas empiezan con la muerte de la madre o del padre; en estos cuentos, la muerte del progenitor crea los más angustiosos problemas, tal como ocurre (o se teme que ocurra) en la vida real.

Los cuentos de hadas suelen plantear, de modo breve y conciso, un problema existencial. Esto permite al niño atacar los problemas en su forma esencial, cuando una trama compleja le haga confundir las cosas. El cuento de hadas simplifica cualquier situación. Los personajes están muy bien definidos y los detalles, excepto los más importantes, quedan suprimidos. Todas las figuras son típicas en vez de ser únicas.

Contrariamente a lo que sucede en las modernas historias infantiles, en los cuentos de hadas el mal está omnipresente, al igual que la bondad. Prácticamente en todos estos cuentos, tanto el bien como el mal toman cuerpo y vida en determinados personajes y en sus acciones, del mismo modo que están también omnipresentes en la vida real, y cuyas tendencias se manifiestan en cada persona. Esta dualidad plantea un problema moral y exige una dura batalla para lograr resolverlo.

La convicción de que el crimen no resuelve nada es una persuasión mucho más efectiva, y precisamente por esta razón, en los cuentos de hadas el malo siempre pierde. El hecho de que al final venza la virtud tampoco es lo que provoca la moralidad, sino que el héroe es mucho más atractivo para el niño, que se identifica con él en todas sus batallas. Debido a esta identificación, el niño imagina que sufre, junto al héroe, sus pruebas y tribulaciones, triunfando con él, puesto que la virtud permanece victoriosa.

Los personajes de los cuentos de hadas no son ambivalentes, no son buenos y malos al mismo tiempo, como somos todos en realidad. La polarización domina la mente del niño y también está presente en los cuentos.

Una persona es buena o es mala, pero nunca ambas cosas a la vez. Un hermano es tonto y el otro listo. Una hermana es honrada y trabajadora, mientras que las otras son malvadas y perezosas. Una es hermosa y las demás son feas. Un progenitor es muy bueno, pero el otro es perverso. La yuxtaposición de personajes con rasgos tan opuestos no tiene la finalidad de provocar una conducta adecuada, como quizá pretenden los cuentos con moraleja. (Hay algunos cuentos de hadas amorales, en los que la bondad o la maldad, la belleza o la fealdad, no juegan ningún papel.) Al presentar al niño caracteres totalmente opuestos, se le ayuda a comprender más fácilmente la diferencia entre ambos, cosa que no podría realizar si dichos personajes representaran fielmente la vida real, con todas las complejidades que caracterizan a los seres reales. Las ambigüedades no deben plantearse hasta que no se haya establecido una personalidad relativamente firme sobre la base de identificaciones positivas. En este momento el niño tiene ya una base que le permite comprender que existen grandes diferencias entre la gente, y que, por este mismo motivo, está obligado a elegir qué tipo de persona quiere ser. Las polarizaciones de los cuentos de hadas proporcionan esta decisión básica sobre la que se constituirá todo el desarrollo posterior de la personalidad.

Además, las elecciones de un niño se basan más en quién provoca sus simpatías o su antipatía que en lo que está bien o está mal. Cuanto más simple y honrado es un personaje, más fácil le resulta al niño identificarse con él y rechazar al malo. El niño no se identifica con el héroe bueno por su bondad, sino porque la condición de héroe le atrae profunda y positivamente. Para el niño la pregunta no es «¿quiero ser bueno?», sino «¿a quién quiero parecerme?». Decide esto al proyectarse a sí mismo nada menos que en uno de los protagonistas. Si este personaje fantástico resulta ser una persona muy buena, entonces el niño decide que también quiere ser bueno.

Estas historias le aseguran que, formando una verdadera relación interpersonal, uno puede escapar a la angustia de separación que le persigue continuamente (y que constituye el marco de muchos de estos cuentos, aunque no se resuelva hasta el final de la historia). Por otra parte, el relato demuestra que este desenlace no resulta posible, tal como el niño cree y desea, siguiendo eternamente a la madre. Si intentamos escapar a la angustia de separación y de muerte, agarrándonos desesperadamente a nuestros padres, sólo conseguiremos ser arrancados cruelmente, como Hansel y Gretel.

Tan pronto como surge al mundo real, el héroe del cuento de hadas (niño) puede encontrarse a sí mismo como una persona de carne y hueso, y entonces hallará, también, al otro con quien podrá vivir feliz para siempre; es decir, no tendrá que experimentar de nuevo la angustia de separación. Este tipo de cuentos está orientado de cara al futuro y ayuda al niño —de un modo que éste puede comprender, tanto consciente como inconscientemente— a renunciar a sus deseos infantiles de dependencia y a alcanzar una existencia independiente más satisfactoria.
Hoy en día los niños no crecen ya dentro de los límites de seguridad que ofrece una extensa familia o una comunidad perfectamente integrada. Por ello es importante, incluso más que en la época en que se inventaron los cuentos de hadas, proporcionar al niño actual imágenes de héroes que deben surgir al mundo real por sí mismos y que, aun ignorando originalmente las cosas fundamentales, encuentren en el mundo un lugar seguro, siguiendo su camino con una profunda confianza interior.

El héroe de los cuentos avanza solo durante algún tiempo, del mismo modo que el niño de hoy en día, que se siente aislado. El hecho de estar en contacto con los objetos más primitivos —un árbol, un animal, la naturaleza— sirve de ayuda al héroe, de la misma manera que el niño se siente más cerca de estas cosas de lo que lo están los adultos. El destino de estos héroes convence al niño de que, como ellos, puede encontrarse perdido y abandonado en el mundo, andando a tientas en medio de la oscuridad, pero, como ellos, su vida irá siendo guiada paso a paso y recibirá ayuda en el momento oportuno. Actualmente, y más que nunca, el niño necesita la seguridad que le ofrece la imagen del hombre solitario que, sin embargo, es capaz de obtener relaciones satisfactorias y llenas de sentido con el mundo que le rodea."


martes, 4 de diciembre de 2012

Agua, tierra, viento y... ¿Fuego?

Gracioso es cuando ves a una persona que solía significar mucho para ti, y sigue pensando en un fantasma de su pasado; gracioso es recordar las veces que te dijo "gracias por cambiarme la vida"; gracioso es recordar esos momentos, cuando pensabas que ya no solían tener efecto en ti.

¿Azar, destino, coincidencia? ¿Por qué nada es claro en el camino que recorremos?

Pero, ¿En verdad será el camino? o, ¿seremos nosotros mismos los que no queremos ver?

¿Por qué existe la aferración a las cosas y a las personas? ¿Por qué la gente se engancha en pensamientos, vivencias, palabras, recuerdos del pasado? ¿En verdad es cuestión psicológica y mental? o, ¿tendrá que ver algo más allá fuera de nuestros alcances científicos y tecnológicos? ¿Espiritual, quizá?

Ella era lo que él necesitaba, era lo que él anhelaba. ¿Por qué la dejó ir?
Ella le entregaba todo sin nada a cambio. Lo único que pedía era amor al parejo. ¿Por qué la dejó ir?
Se complementaban, eran polos opuestos; ella blanco, él negro. Ella era su parte frágil, él era su parte oscura. ¿Por qué la dejó ir?
Ella arriesgó mucho por él, y él no lo logró ver; él era su inspiración más profunda; él le enseño cosas que ella no sabía sobre si misma.

¿Por qué la gente suele ver lo que le conviene?

Ahora, todo es pétalos de rosa caído, hojas de árboles en otoño; leña en fuego, hielo derretido. Todo se absorbe poco a poco, aunque ella aún no comprende. ¿Será que aún no comprende? o, ¿será que todo es más claro que el agua, pero no lo quiere ver?



Al final, todo fue por la segunda, o tal vez debería llamarla "la primera"...

domingo, 14 de octubre de 2012

Complejo de Superioridad e Inferioridad

Un complejo de inferioridad, en el campo de psicología y psicoanálisis, es un sentimiento en el cual de un modo u otro una persona se siente de menor valor que los demás. Normalmente es inconsciente y se piensa que lleva a los individuos afligidos a sobrecompensar, resultando o en exitosos logros o en comportamiento esquizotípico severo. En contra de un sentimiento normal de inferioridad que puede actuar como motivación para lograr objetivos, un complejo es un estado avanzado de desánimo y evasión de las dificultades.


El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, neurológico, en el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad de los individuos, resaltando aquellas cualidades en las que sobresalen. Es lógico pensar que cada individuo posea aspectos positivos y otros negativos. Posiblemente los aspectos negativos del ser son obviados por su psiquis para obcecarse sólo con los positivos. El término fue establecido por Alfred Adler (7 de febrero de 1870 – 28 de mayo de 1937).

La exhibición del complejo de superioridad, generalmente, se proyecta hacia los sentimientos de inferioridad con respecto a los demás. Las razones más comunes de estos complejos con sentirse "apartado" de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto de las personas. En el resto de las personas, al estar con una persona con este tipo de complejos, se puede llegar a pensar que son arrogantes o que quieren hacerse destacar por aspectos banales.

La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas (aunque con frecuencia las personas altamente dotadas poseen este complejo) con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir (con la intención de llamar la atención), orgullo, sentimientalismo y facilidad de ser herido, una tendencia a rechazar las opiniones de los demas (a veces con fundamentos racionales), comportamiento snob, entre otras.

El alejamiento social y el "soñar despierto" puede ser también asociado al complejo de superioridad, ya que es una forma de evadir el temor al fracaso relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentar el mundo real.

Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos en las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.

martes, 24 de julio de 2012

¿Qué es el sadismo?

Marqués de Sade

El Marqués de Sade, es un personaje de la vida real que nació en Francia y vivió de 1740 a 1814, su obra fue censurada durante años y en ella refleja la rebelión del hombre contra la sociedad de su tiempo.

El marqués de Sade inicia una vida escandalosa a partir de 1768 en donde el criado del marqués le consiguió a una prostituta de aproximadamente 30 años, llevándola ante su amo y éste la ató de las manos y azotó, la mujer se logró escapar por una ventana y lo denunció a la policía. En 1772 surgió otro gran escándalo cuando el marqués azotó a unas prostitutas y las drogó posteriormente, fue encarcelado por 13 años y se dedicó a escribir sus fantasías como contestación a las cartas de amor que su esposa le mandaba.

¿Qué es el sadismo y el masoquismo?

El sadismo es una parafilia que consiste en transgredir lo prohibido y ocasionar dolor a la persona que se posee, y todo esto debido a un miedo inconsciente a ser castrado. El sadismo es un método para obtener la excitación y el placer sexual inflingiendo dolor o humillación a la pareja, por el contrario el masoquismo consiste en obtener el placer sexual a través de sufrir dolor o humillación.

Estas dos parafilias por lo general se encuentran juntas, pero siempre predomina una, llamándose sadomasoquismo. Este termino también deriva del Marqués de Sade y de Leopold Von Sacher-Masoch un novelista austriaco que escribía sobre el tema.

En muchas personas sádicas sexuales hay antecedentes de trastornos mentales, historia de haber sufrido abuso sexual o alteraciones hormonales entre otras.

¿Cuándo es patológico el sadismo?

Algunas actitudes sádicas ligeras, son comunes durante la actividad sexual normal en los varones y algunos elementos masoquistas son comunes en las mujeres; ambos se hallan presentes hasta cierto grado en todos los hombres y mujeres normales.

El sadista puede morder a la compañera, practicar la flagelación u otro atentado físico aún hasta el grado de provocar sangrado o insistir en otras humillaciones. Los actos de sadismo extremo son la violación, la cual puede terminar en asesinato para evitar el ser descubierto y el asesinato por lujuria; la ultima perversión sádica es el asesinato y luego la mutilación del cuerpo con fines de obtener placer sexual, por lo general sin efectuar la cópula, obteniendo el placer sexual por medio de la masturbación. Cuando hablamos de sadismo extremo, estamos hablando con toda seguridad de una psicosis aun que puede ser el resultado de una enfermedad cerebral orgánica (epilepsia del lóbulo temporal, epilepsia psicomotora o un síndrome de descontrol).

Los hombres que practican actos de crueldad excesiva (golpear a los niños, algunas formas de cacería, persecuciones fanáticas, etc) a menudo tienen problemas de potencia sexual.
En cuanto al masoquismo este implica el sufrimiento, por lo general para atenuar la culpa y los sentimientos de minusvalía. El masoquismo en sus formas extremas puede llegar a regresiones tales como la coprolalia, la coprofilia y la coprofagía que son necesarias para obtener la excitación sexual.

lunes, 16 de julio de 2012

Una pequeña probadita de lo que es la Neuropsicología

¿Por qué esta entrada? Bueno, es lo que tengo en mente dedicarme dentro de unos años. A muchos no les apetecerá, incluso, yo misma jamás pensé terminar estudiando en una rama que tuviera que ver con Ciencias de la Salud y menos aún en el área de Neurociencias. Sí, es difícil trabajar con humanos, pero a la vez es algo muy deleitante y maravilloso. Saber que por culpa de ese músculo que todos tenemos llamado "cerebro" podemmos ser las personas más increíbles del mundo, o por consiguiente, tener tantos trastornos como la madre naturaleza creó.
Lo sé, no somos seres perfectos, y menos cuando hablamos de sentimientos o personalidad, pero cuando te das a la tarea de investigar, analizar y aprender todo lo que podemos hacer y darte cuenta que no tenemos límites, empiezas a creer que somos seres divinos e inigualables. Les dejo un pequeño fragmento de lo que estudia la Neuropsicología, algo que vale la pena estudiar más a fondo.
La neuropsicología es una disciplina científica y clínica que estudia la relación entre las estructuras y el funcionamiento del sistema nervioso central y los procesos cognitivos-conductuales en un individuo particular o en un grupo de individuos, analiza las lesiones, el daño o el funcionamiento normal y/o anómalo en las estructuras. Su aplicación comprende tanto las áreas clínica y experimental como el desarrollo de modelos teóricos.
En general, la neuropsicología se subdivide en tres aspectos o áreas: la neuropsicología clínica, la neuropsicología conductual y la neuropsicología experimental. La neuropsicología clínica es aquélla relacionada con el diagnóstico, la evaluación y el tratamiento. La neuropsicología conductual evalúa las funciones superiores o cognoscitivas a través de técnicas, instrumentos, pruebas y tareas específicas para ello. Finalmente, la neuropsicología experimental se dedica al estudio y a la investigación sobre las funciones cerebrales especialmente en situaciones de laboratorio, donde las manipulaciones y control de las variables son un aspecto fundamental.
Si bien en sus inicios, la neuropsicología se desarrolló en los contextos clínico-patológicos y se nutrió de los avances de la neurofisiología y la neurología, en la actualidad los desarrollos neuropsicológicos incluyen en sí mismos los aportes de las neurociencias, de la lingüística, de las ciencias sociales, de la antropología y de la cibernética, por solo citar algunos. Al estudiar e investigar las relaciones entre las estructuras del cerebro, las funciones mentales superiores y el comportamiento, la neuropsicología se ocupa no sólo de la evaluación y diagnóstico funcional, sino también de la prevención, habilitación y rehabilitación de funciones apoyándose en los principios de plasticidad cerebral, compensación y reaprendizaje funcional, así como en diversos métodos y tecnologías como la electrofisiología y la imagenología cerebral.
La evaluación neuropsicológica integra todos los datos referentes a las funciones mentales del paciente: antecedentes familiares y personales de sus trastornos cognitivos, observaciones de su conducta, datos de las pruebas cognoscitivas administradas, examen clínico general, examen neurológico y exploraciones complementarias. Todos estos datos permiten definir el estado cognoscitivo actual de la persona, realizar el diagnóstico neuropsicológico y determinar el pronóstico evolutivo. La exploración neuropsicológica es amplia y evalúa los aspectos cognoscitivos (orientación, atención, lenguaje, memoria, praxias, razonamiento, funciones ejecutivas, etc.), así como los conductuales, afectivos y funcionales.
Como campo profesional, la neuropsicología ha estado en una posición relativamente única, al disponer de métodos comparativos integrales, para medir las consecuencias de lesiones cerebrales leves y moderadas, por lo que ha proporcionado datos que apoyan la manifestación objetiva de la lesión (i.e. traumatismos craneoencefálicos y accidentes cerebrovasculares). Igualmente, está en condiciones de actuar en los casos donde se requiere establecer las secuelas de la discapacidad, enfermedades neuropsiquiátricas, asuntos criminales, trastornos por exposición a neurotóxicos y alteraciones pre, peri y postnatales, así como en el análisis y conocimiento de la integridad de los procesos cognoscitivos y emocionales sin que exista ningún tipo de lesión o alteración cerebral.
En el campo de la intervención, la neuropsicología se especializa en el desarrollo de programas de prevención, habilitación y rehabilitación tanto cognoscitiva como emocional con base en las fortalezas y debilidades neuropsicológicas observadas en la evaluación y especificadas en el diagnóstico, que ayudan a determinar el establecimiento de los objetivos particulares del programa de rehabilitación neuropsicológica a corto, mediano y largo plazos. Además, los profesionales de la neuropsicología ayudan al paciente a tomar conciencia de sus déficits, proponen estrategias de afrontamiento adecuadas para ellos y establecen la necesidad de recibir algún tipo de terapia individual o en grupo, a su vez guían a los familiares en torno a la regulación de sus expectativas respecto al tratamiento.
El campo de aplicación de la neuropsicología se ha extendido más allá de los ámbitos clínicos o experimentales, ya que existen toda una serie de planos de aplicación en la educación, en los contextos sociales, de salud y laborales. Mucho del trabajo en vías de desarrollo en los planos de la Psicología estratégica tienen su referente en la neuropsicología aplicada. En este contexto, la especialización en neuropsicología resulta prioritaria, a fin de que el especialista desarrolle los conocimientos, habilidades, valores y actitudes pertinentes para abordar problemáticas neuropsicológicas en los diferentes ámbitos de su trabajo profesional.
¡Es lo que me encanta! ¡Una especialidad tansdisciplinaria! ¡Salud!

Neuropsicología de los Sueños

Los sueños pueden considerarse como un estado de consciencia caracterizado por un reducido control sobre su contenido, imágenes visuales y activación de la memoria; mediado por incentivos motivacionales y saliencia emocional. 

Neuropsicología de los sueños - Revista de Neurología

sábado, 14 de julio de 2012

Sábado, lluvia y otras cosas más.

El frío siempre lo he disfrutado, en cambio la lluvia no. Algunas personas me han preguntado que si lo asocio con algo malo de mi vida, según yo y mi memoria, no es así; no sé entonces si esté reprimido en mi subconsciente o algo por el estilo, lo único que les puedo decir es que disfruté esta tormenta en la que me vi involucrada, como ninguna otra.

La clase en mi diplomado estuvo entretenida y como siempre, me tranquilizó demasiado. Desde que estudio psicología, mi mundo se ha abierto a muchas más posibilidades y pensamientos a comparación de los que tenía antes, además de darme cuenta de infinidad de cosas que nos rodean, o más específicamente, que me rodean. Desde que acudo a mi diplomado en Musicoterapia, me he dado cuenta que somos más que personas de carne y hueso; somos personas que estamos llenos de tanta energía, fuerza y el poder mental es tan poderoso, que por el conjunto de déficit de éstos entes metafísicos somos propensos a tantas enfermedades y a perdernos de la realidad. Pero, ¿la realidad existe?

Acabando mi clase del día de hoy, estuve muy "deep in thought" analizando y comparando muchas cosas, acompañada de una ligera lluvia. No corrí como de costumbre, eso fue lo raro.
Cuando me subí al metro vi a una pareja de chavos (hombre-mujer) como de mi edad, les calculo unos 8 o 9 meses de relación y fue verdaderamente triste lo que presencié. La chica recargada en el hombro de su novio, le platicaba algo que había pasado en su semana. El chico solamente hacía ruidos como "mmm" "ahhhh" "mira" y cosas por el estilo. La chava parecía molesta, eso no se puede esconder. Ella seguía contándole sus anécdotas muy entusiasmadamente, cuando de pronto el chico sacó su celular y empezó a jugar con el. En lo personal me invadió un sentimiento de enojo impresionante. Digo, ¿a qué persona no le gusta que le presten atención mientras se habla? Miré la expresión de la chica. Estaba molesta. Ella le tocaba las manos y lo miraba a los ojos mientras él, estaba entretenidísimo jugando con su móvil. Se bajaron a la siguiente estación y ella no podía esconder su enojo, ya que se levantó antes de que se pudiera ver el anden. Cuando las puertas se abrieron, salió dando unas zancadas impresionantes. Logré ver la cara del chico, algo así como de desesperación pero eso no fue impedimento para que fuera corriendo tras ella. No sé que haya pasado después, solo espero que la chica le haya puesto un "alto" a esa actitud tan de desinterés que tuvo su novio hacia ella.

Después de ver ese acto, me quedé con un amargo sabor de boca, así que antes de que mi cerebro empezara a maquinar, me puse a leer en lo que llegaba a mi destino.

Llegando a mi paradero de combis y micros, me di cuenta que se estaba cayendo el cielo. Literal. ¡Ni modo! No llevaba nada con que cubrirme la cabeza. Cuando me subí a mi "carroza pública" me puse mis audífonos y empecé a pensar en cosas, cosas como las últimas dos pláticas nutritivas que tuve con mi novio, así como la última conversación que tuve con dos de mis amigas y por supuesto, el acto desagradable de esa pareja que observé detenidamente en el metro.

No he llegado a una conclusión o a una idea en particular de todo lo que pensé en el camino y llevo pensando hace algún tiempo. Tal vez sea muy apresurado, tal vez no; tal vez solamente me preparo para algo que venga dentro de mucho o muy poco tiempo, solo sé que no soy la misma niña tierna e inofensiva que fui hace algunos ayeres...

Y también sé que por primera vez en mi vida, disfruté empaparme como lo hice hoy. Ojalá no me enferme, es lo único que pido.